Los grandes olvidados

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El gran logro de nuestro hobby favorito, no creo que nadie lo discuta, es el haber hecho posible que podamos emular a nuestros héroes desde la comodidad de nuestra casa. Por supuesto, nadie en su sano juicio preferiría la versión simulada frente a la real, pero la gran mayoría de nosotros llevaríamos el «ser un paquete» a una nueva dimensión si hubiéramos de conducir en la vida real alguno de los bólidos con los que acostumbramos a competir. Sin embargo, hay veces que echo de menos los tiempos pasados en los que la experiencia no era tan real.

Que nadie me malinterprete, el que nuestro hobby cada vez sea más realista es algo absolutamente positivo. El que de esta manera, mucha gente que antes lo consideraba un juego se anime a probarlo y a agrandar nuestra comunidad es la guinda del pastel. Lo que me preocupa es la sensación de que la dirección que toma el desarrollo de los simuladores sea la de ceñirse a lo nuevo y reluciente, relegando a los inicios y distintas épocas doradas pasadas a un segundo plano cada vez menos importante. Entiendo perfectamente el aliciente de correr con los coches más rápidos del momento en los mejores circuitos del mundo, de excitar a nuestro piloto interno yendo lo más rápido posible en una pista engomada, pero cuanto más grip tienen los coches y más ideales son las condiciones, más echo de menos los clásicos.

Si se trata de emular a nuestros héroes, de sentirse de verdad al volante de una máquina de potencia descomunal en circuitos que más parecen trampas mortales que autódromos, la combinación de un Ferrari o Porsche GT3 con un Tilkódromo no puede ser el máximo exponente de ese sueño. Será divertido, excitante, competitivo, asequible, lo que quiera cada uno, pero no será el culmen de lo que puede ser como experiencia. La premisa falla desde el principio: emular a Fernando Alonso nunca será tan emocionante como emular a Jim Clark.

Desde luego, la culpa de que los nuevos simuladores estén tan centrados en lo moderno no es únicamente de los que se ocupan de su desarrollo. Para empezar, la gran mayoría de la gente parece querer ese tipo de contenido, y no vamos a pretender que este hobby no es un negocio para los que crean las plataformas en las que corremos. El cliente siempre tiene la razón, que dicen por ahí. Después, está la dificultad de crear coches y circuitos que hace 30, 40 u 80 años que no existen. La nueva tendencia que se ve en muchos foros es la de despreciar todos las pistas que no hayan sido escaneadas con láser, así que no quisiera ser yo el que tuviera que lidiar con los comentarios sobre un posible DLC de Le Mans de 1970, o del Campeonato Europeo de Grandes Premios de 1937, por decir algunos.

Por otra parte, no se puede obviar que sí que hay contenido clásico en todos los simuladores de referencia. En iRacing y Assetto Corsa podemos encontrar vehículos icónicos de distintas épocas y hasta algún circuito como Monza 1966. En RaceRoom tenemos el Grupo 5, el M1 Procar, la DTM 1992 y algún coche suelto. Pero ninguno de ellos tiene ciclo de 24h ni tiempo variable. Dos de ellos, además, no permiten a la comunidad agregar sus propias creaciones para intentar llenar los espacios vacíos. Así es imposible crear campeonatos de 10 o 15 fechas con contenido antiguo. Quedan rFactor 2 y Automobilista como únicas apuestas firmes y, curiosamente (o quizás no), son los 2 que menor número de jugadores tienen.

Tanto es así, que en CampeonatoPDLR (comunidad de donde procedo) hemos tenido que abandonar los clásicos desde que dimos el salto de rFactor a rFactor 2 y Assetto Corsa. Las parrillas que antaño contaban con hasta 100 participantes para disputar una prueba ambientada en los 60 habían disminuido hasta ser un grupo de 10 o 12 irreductibles amantes de épocas pasadas. Tuvimos que modernizarnos ante la perspectiva de ver cómo la comunidad que tanto queríamos moría arrollada por los nuevos tiempos. Nuevos tiempos que nos han traído gente maravillosa al foro y parrillas completas, pero poco interesadas en recuperar la esencia de la competición de clásicos.

Será que no me he sabido adaptar a lo que el transcurso de tiempo ha ido trayendo, pero echo de menos la sensación que sentí al probar la beta de rFactor 2. La experiencia de ir a 300 Km/h camino de Masta con un F1 de 1968, con nubes amenazantes y un asfalto bacheado. Lo echo de menos. Que conducir el coche sea un reto en sí mismo, tener miedo aún estando sentado cómodamente en mi casa, la amenaza de lluvia en cualquier momento, saber que un único fallo es un accidente descomunal. En definitiva: sentirme Jim Clark y no Fernando Alonso.

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10 COMENTARIOS

  1. Buen artículo. No entiendo el «palo gratuito» a Fernando Alonso. Si querías poner un ejemplo de piloto que conduce «sobre raíles», mejor el Sebastian Vettel tetracampeón con Red Bull (sin quitarle méritos porque, oye, la F1 no deja de ser un «deporte» de ingenieros).

    Saludos.

    • No considero que haya ningún palo gratuito, todo lo contrario: le he comparado con Jim Clark, quien a mi juicio puede que sea el mejor piloto de la historia. La cuestión era comparar lo mejor de lo moderno con lo mejor de lo clásico. Cómo emular lo mejor de la actualidad me parece insulso comparado con emular a los héroes que se jugaban la vida en cada curva.

      Saludos, y gracias por la valoración del artículo.

      • Hola.

        Yo así lo había entendido a la luz de la conclusión del artículo, que es bastante lapidaria: «En definitiva: sentirme Jim Clark y no Fernando Alonso.». Una discrepancia en la apreciación, en cualquier caso.

        Muchas gracias por la respuesta. Un saludo.

  2. Pues la verdad que tienes toda la razón en tu artículo me siento muy reflejado es más para mí rfactor , live for speed , richard Burns y gpl serán los simuladores por escelencia del mundo del sim todo lo nuevo cada vez me parece menos real a pesar de los gráficos muy bonitos pero sin aliciente para mí y como de lo que se trata es vender pues es lo que hay y cada vez peor y con contenido sin sentido lo siento pero es mi opinión un saludo .

  3. ¡Olé tú! Te lo dice uno que usó el Grand Prix Legends… en su época.

    Y si hay algo que echo de menos y nunca he tenido es un buen modelo del Tyrrel P34 (el 6 ruedas) y correr por Mónaco con él.

    Un cordial saludo.

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