MOZA sigue apretando en el hardware con licencia, y lo hace a lo grande: el volante MOZA Lamborghini Revuelto ya es oficial y llega acompañado de los nuevos pedales SRP2 con freno por célula de carga. Estética de superdeportivo, más controles y una frenada más precisa sin disparar el presupuesto.

Volante MOZA Lamborghini Revuelto: réplica de 340 mm con mucho “cockpit” de calle
El nuevo aro se presenta como una réplica del volante del Revuelto, con un tamaño de 340 mm y un diseño pensado para conducir coches de calle potentes (y, por qué no decirlo, para los que quieren ese toque Lamborghini en su setup).
La parte estructural utiliza un chasis de aleación de aluminio, mientras que la zona frontal apuesta por plástico y los puños van revestidos en microfibra.

En cifras y elementos clave, MOZA destaca:
- 16 botones frontales retroiluminados en blanco (sin pantalla integrada).
- 4 encoders auto-centrados (izquierda/derecha, con pulsación).
- 10 botones traseros para ampliar mapeos sin “ensuciar” el frontal.
- Levas magnéticas con sensores Hall y construcción en fibra de carbono 3K.
- Doble embrague configurable (útil para salidas y para quienes ajustan punto de mordida).
- Quick release de aluminio y transmisión de señal mediante slip ring conductor.
Sobre compatibilidad, el volante se integra con las bases MOZA y puede funcionar con ecosistemas de terceros mediante el hub/adaptador de la marca.

Las primeras pruebas apuntan a una idea interesante: el volante busca sensación “car-like” y presencia visual, en lugar de competir con los típicos volantes GT/monoplaza llenos de pantallas, RGB y telemetría. Sin embargo, también aparecen dos avisos que conviene tener en cuenta antes de pasar por caja: por un lado, el tacto de algunos botones y la elección de materiales en la zona frontal no convencen a todos; por otro, la ergonomía divide opiniones, sobre todo por los controles traseros y el tipo de encoders.
SRP2: pedales con load cell de 100 kg y ajustes pensados para el día a día
La otra pata del anuncio son los MOZA SRP2, una pedalera orientada a dar el salto (o la consolidación) hacia el load cell sin meterse directamente en gamas “pata negra”. Aquí el protagonista es el freno, con célula de carga de 0–100 kg y un sensor de ángulo de 15-bit en modo híbrido.

Además, MOZA pone el foco en la ergonomía y en no volverte loco con llaves Allen cada vez que te apetece tocar sensaciones:
- Ajuste de ángulo del pedal (posiciones 10°/25°).
- Separación lateral regulable (±15 mm) y altura ajustable (36 mm).
- Configuraciones de tacto de freno: 25 combinaciones de serie; con kit opcional, 1.000+.
- Conexión directa por USB en PC y compatibilidad anunciada con Xbox.