El simulador de Kimi Antonelli: así es su cockpit Cool Performance Formula Pro

El Formula Pro es el simulador de Kimi Antonelli para entrenar fuera de la fábrica de Mercedes, con un cockpit diseñado a medida para replicar sensaciones y postura de un monoplaza moderno. Y sí: cuando ves el nivel de detalle que se han permitido, entiendes por qué los pilotos de F1 se toman el simracing como una extensión real del trabajo.

La idea es sencilla (pero ejecutarla no lo es): llevar a casa un puesto de conducción con controles, rigidez y ergonomía tan específicos que el entrenamiento entre carreras sea útil, repetible y, sobre todo, consistente.

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El simulador de Kimi Antonelli, pieza a pieza

El núcleo del conjunto es un chasis tipo fórmula con ajustes de conducción muy finos, pensado para aguantar sesiones intensas sin flexiones ni “compromisos” típicos de un montaje doméstico. A partir de ahí, todo gira alrededor de componentes de especificación profesional, con configuración propia y calibración personalizada.

Estos son algunos de los elementos más llamativos del cockpit:

  • Base direct drive: sistema CP-S basado en Leo Bodnar, con hasta 26 Nm de fuerza.
  • Volante: unidad estilo Mercedes-AMG Petronas (distribución y mandos de inspiración F1 para simracing).
  • Pedales hidráulicos: conjunto ajustable para clavar peso, recorrido y tacto (especialmente en el freno).
  • Asiento: baquet tipo fórmula hecho a medida para replicar postura y puntos de apoyo.
  • Pantallas y PC: configuración de triple monitor y un PC de gama muy alta pensado para estabilidad en sesiones largas.

Si quieres ver el desglose oficial del montaje y su planteamiento, lo tienes en la web de Cool Performance.

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Sin plataforma de movimiento, por decisión (no por recorte)

Uno de los detalles más curiosos es lo que no lleva: no hay plataforma de movimiento. El enfoque aquí no es “impresionar” con balanceos, sino priorizar referencias que de verdad aportan al pilotaje: posición, dureza del freno, precisión de la dirección y repetibilidad del feeling.

Además, el chasis se ha desarrollado buscando máxima rigidez, porque en un cockpit de fórmula la flexión se nota muchísimo en frenadas fuertes y cambios rápidos de apoyo. Dicho de otra forma: menos show, más entrenamiento útil.

¿Se puede comprar y qué nos dice sobre el simracing actual?

Este tipo de cockpit no es un capricho barato: la plataforma arranca en torno a 36.250 euros (antes de personalizaciones). No es un producto “para todos”, pero sí es un recordatorio interesante: cuando el objetivo es rendimiento, lo que manda es la ergonomía y la consistencia del hardware.

Y, ya que hablamos de competición, no está de más conectar esto con cómo se profesionaliza el ecosistema: desde proveedores oficiales de tecnología hasta estándares cada vez más altos en eventos. Un buen ejemplo lo tienes en el acuerdo de Lenovo Legion con el F1 Sim Racing World Championship 2026.


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