Análisis gaming: Intel i5 10600K e i9 10900K

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¡Por fin! Tenemos por primera vez la oportunidad de probar CPU nuevas en simracer.es y queremos dar las gracias a Intel España por hacernos llegar estas dos unidades de sus últimos lanzamientos. Es algo que siempre nos gusta hacer, probar hardware de alto nivel, ya que sabemos que la simulación es extremadamente exigente a nivel de hardware y necesita de buenos desembolsos para tener una buena experiencia.

Estas dos CPU pertenecen a la décima generación de Intel Core, y son, de alguna manera, la culminación de una arquitectura que lleva ya demasiado tiempo entre nosotros, y que si bien ya parecía agotada, nos vuelve a sorprender con esta iteración que al menos de momento, y hasta la llegada de lo nuevo de AMD tiene el honor de seguir en cabeza del mercado gaming.

El anuncio de estos procesadores suponía la confirmación de que Intel estaba llegando al final de un ciclo exitoso y estaba por ver si las temperaturas, los consumos y la potencia estaban acorde al precio elevado que tienen frente a la competencia. En esta ocasión hemos tenido la oportunidad de probar la variante más bestia, el i9 10900K y la variante más ajustada y equilibrada para un PC gaming como es el 10600K. En nuestras pruebas con Oculus Rift CV1 y con una vetusta GTX 1080 se han comportado excepcionalmente bien (subidos con ligero OC a 4,8 GHz y 5,1 GHz respectivamente), con unas temperaturas para nada exageradas que hemos podido refrigerar sin problemas con un disipador de gama media por aire.

En este caso para las pruebas hemos usado dos software; Novabench para unas primeras impresiones en el escritorio tradicional, e iRacing para tener números objetivos con el software FCAT de Nvidia. Sabemos que son dos grandes procesadores que a nivel gaming están por encima de las alternativas de mercado y nuestra intención en este artículo es comprobar la diferencia real entre ellos a la hora de quedarse con uno para lo que es la actividad principal del site: simulación.

En iRacing hemos usado unas opciones bastante altas que expriman tanto la gráfica como el procesador y por desgracia en este caso creemos que la GTX 1080 puede haberse quedado corta, haciendo algo de cuello de botella (entre un 5% y un 10%) aunque debería darnos números útiles para nuestra consideración.

Por cuestiones imprevistas de hardware las pruebas se han realizado con solo 8 GB de RAM a 3200 Mhz.

Hemos realizado un test con tres de los circuitos más demandantes a nivel de procesamiento y gráfica; Barcelona, CotA e Imola. El coche elegido ha sido el flamante Dallara P217 LMP2.

Con las opciones escogidas la activación del ASW de Oculus ha sido casi permanente en todos los sectores de los circuitos, ya que la exigencia imposibilita a la gráfica mantener un nivel de FPS suficiente para que el usuario no se vea sometido a una experiencia desagradable. Dentro de estas duras condiciones vamos a ver que nos han deparado los números.

Como vemos por la igualdad del tiempo de generación de FPS, la diferencia en este circuito es casi nula, teniendo prácticamente 0 incidencia en la mejora gráfica. El desglose de FPS generados de forma sintética (usando ASW) indica que en cierto momento incluso con el 10600K la GTX se comporta mejor que con el 10900K (a saber porque razones) pero a cambio tiene algunos FPS más perdidos (las marcas rojas). Sin diferencias palpables aquí.

En Austin volvemos a tener un comportamiento muy similar de los dos procesadores. En cada gráfico la GTX tiene un momento de brillantez en distintos puntos del trazado pero sin que ello signifique nada más que una marca de diferente color en la generación de FPS por segundo. Seguimos en igualdad.

Es en Imola donde encontramos la fina linea de rendimiento entre ambos y donde se producen pequeñas diferencias. El 10900K rinde mejor permitiendo generar FPS en menor tiempo lo que evita en la mayor parte del circuito el ASW consiguiendo una fluidez mayor que el 10600K quien obliga a la GTX a apoyarse en los FPS sintéticos para mostrar una tasa estable.

Los números generales de ambos son bastante similares, por lo que su importancia en estas pruebas esta limitada por la gráfica, quien soporta la mayoria del trabajo y quien ejerce ese potencial cuello de botella. Nos hubiera gustado realizar la prueba con una Nvidia RTX 3080, pero la locura de los pedidos del día 17 nos ha dejado fuera.

Por lo general el 10900K permite obtener mejor rendimiento en gaming aunque de forma muy ligera con respecto al 10600K que se muestra como la alternativa lógica y coherente para mantener un presupuesto ajustado obteniendo una máquina de excelentes prestaciones de cara a los presentes y futuros lanzamientos. Está claro que el 10900K tiene un margen de operatividad importante debido a la mayor cantidad de núcleos y la posibilidad de usar estos para diferentes tareas (streaming, telemetría, etc.) pero la diferencia en precio, consumo y temperatura es algo que debemos considerar a la hora de optar por uno u otro.

Cualquiera de las dos CPU no dejan de ser una excelente elección que mantiene a Intel en una feroz lucha por la supremacía de la computación en el escritorio.

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