En el mundo de los simuladores tenemos una amplia gama de elecciones, aquí mismo en la web seguimos a siete u ocho títulos que consideramos que pueden dar el perfil actual de simulación o que representan bien el mundo competitivo. El espectro fluye desde Project Cars y Gran Turismo hasta iRacing y rFactor 2 representando la primera pareja el fácil acceso a través de consolas y la segunda la extremada fidelidad a través del PC.
El culmen de condiciones, aun lejos de la perfección, es para muchos iRacing, un desarrollo de extrañas circunstancias que hubiera sido imposible de terminar en condiciones normales, pero que gracias a su filosofía distinta y a un amplio fondo de bolsillo, ha conseguido permanecer y asentarse haciendo que este sea su undécimo (o duodécimo) año de acceso público. Con toda su gama de puntos positivos y negativos, es cierto que por ser el pionero en ciertos aspectos y su diversidad de oferta y acuerdos ha sido el primero en llevar el simRacing a un nivel superior. Desde un primer momento su concepción ha sido la de ser una herramienta capaz de sustituir el tiempo real en pista a través de un simulador casero, y eso implica unos costes que se elevan muy por encima de lo que vale cualquier otro título, tanto para el desarrollador como para el usuario.
Los valores de producción de iRacing han sido la senda a seguir por los que han venido luego. Las pistas escaneadas por láser, los servidores oficiales con sanciones, los patrocinadores oficiales, las emisiones en canales de televisión, los acuerdos con marcas reales del motor, la atracción a pilotos reales y su promoción del título, la inclusión de diversas disciplinas que no sean meramente decorativas, etc. Un sinfín de avances que han puesto el listón muy alto para los demás competidores que han ido apareciendo y que solventan de mejor o peor forma, incluir similares atractivos en sus desarrollos.
Lo cierto es que iRacing sea por lo que sea, es el monstruo a batir en el mundo de la simulación dura, y como líder, muchos esperan con ansia verlo caer. Al igual que lo es Gran Turismo en consola, muchos se aferran a los defectos que ambos pudieran tener para criticar en exceso y defender a otros que no cuentan con el apoyo popular ni con el nivel de aprobación con los que el grande cuenta. Es un comportamiento bastante común, hacerse simpatizante del pequeño y esperar que nuestra simpatía (muchas veces subjetiva) sea un valor objetivo con el que los demás se identifiquen. La obsesión por ver al grande caer, en vez de ayudarle a solucionar los fallos, sobre todo cuando es un producto que nosotros también podemos usar y disponible para todos.
Cada vez que un simulador aparece en el mercado florecen como setas los videos y los análisis que enaltecen desarrollos prometedores que no contienen ni un 1% de lo que nos ofrecen productos acabados, pero que cuentan con el aval de los que necesitan, vaya usted a saber porque razones, que el grande caiga. Ya no es suficiente con tener series vacías (afortunadamente no en estos días) en iRacing, si no que es necesario diversificar los títulos porque la cosa A o el apartado B es subjetivamente mejor en otro simulador del que no conozco casi nada.
No hablamos ya de sana competencia, hablamos de desperdigar una base de jugadores muy reducida que puede dar al traste con muchos estudios. Aquí no hay lugar para siete u ocho productos, como mucho para tres siendo uno de ellos en consola, que tengan una base constante de jugadores, de salas oficiales donde cada uno pueda gestionarse sus horarios y adecuarlos a su vida personal. Todo lo demás serán vanos esfuerzos en robar unos cientos de simRacers aquí y allá en lanzamientos efímeros cuyas etapas están bien marcadas con Early Access, DLCs y pases de temporada. Inasumibles por largo tiempo, volátiles e inestables para los mismos desarrolladores, y para los jugadores que no saben que se encontraran pasados apenas 24 meses cuando el ciclo de venta llegue a su final.
Llevo oyendo, y sintiendo en propias manos, que el FFB de algunos coches de iRacing es malo. Negarlo es una tontería ya que es así, pero hay otros tantos con muy buenas sensaciones y que también usan el sistema de competición que casi todos alaban, así que centrarse en los pocos puntos negativos del producto dominante para vender hype de otro que lleva verde años o que esta tan verde que acaba de salir es como para preguntarse que sucede con quien apoya estas tesis y el porqué de su necesidad constante de andar saltando de un juego a otro sin encontrar acomodo jamás en ninguno.
Al fin y al cabo, personalmente prefiero algo terminado con sus limitaciones que estar siempre esperanzado de algo que nunca llega y cuyas expectativas, siempre personales, resultan imposibles de alcanzar. Emperrarse en algo así no es ni mas ni menos que prorrogar la agonía a base de vana esperanza. Si llega llegará y podremos disfrutarlo cuando esté completo, y si se queda por el camino, al menos no nos habremos llevado otra decepción.










